
"Yo no soy racista, pero": una experiencia intensa y necesaria en Microteatro Madrid
Este mes de mayo he tenido la oportunidad de formar parte de "Yo no soy racista, pero", una propuesta que he representado en Microteatro Madrid junto a Dede Ma y Marcos Zan, que me ha permitido enfrentarme a uno de esos textos que invitan a la reflexión con una sonrisa en la boca.
En la pieza, mi personaje presume de tener el discurso antirracista perfecto, pero sus convicciones se ponen a prueba cuando «el chino de las rosas» aparece con un plan totalmente inesperado. La obra aborda cuestiones relacionadas con los prejuicios y las contradicciones que a menudo forman parte de nuestro discurso cotidiano, con un tinte distópico a lo Black Mirror no dejó indiferente a nadie. A través del humor, la ironía y momentos de gran tensión dramática, el texto invita a cuestionar ciertas actitudes que, en ocasiones, pasan desapercibidas bajo expresiones aparentemente inocentes.
Participar en este montaje escrito y dirigido por José Ramón Carralero ha sido una experiencia especialmente enriquecedora por la cercanía que caracteriza al formato de microteatro. La escasa distancia entre intérpretes y público convierte cada función en un diálogo casi directo, donde cada gesto, cada silencio y cada palabra adquieren una fuerza extraordinaria. Como actor, supone un reto apasionante y una oportunidad única para conectar con los espectadores de una manera muy auténtica.
Durante las funciones pude comprobar cómo el público reaccionaba de maneras muy diferentes: desde la carcajada incómoda hasta la reflexión silenciosa. Esa capacidad del teatro para generar preguntas, más que ofrecer respuestas cerradas, es una de las razones por las que sigo disfrutando enormemente de esta profesión.
Quiero agradecer a todo el equipo artístico que ha hecho hizo posible este proyecto, así como a todas las personas que han llenado la sala y han compartido con nosotros cada representación. El microteatro demuestra una vez más que no hacen falta grandes escenarios para contar historias capaces de emocionar, remover conciencias y abrir conversaciones necesarias.